miércoles, 21 de noviembre de 2012

-No vengas, estoy loco.
-Si tú estás tan loco como para ir, yo estoy tan loca como para seguirte.
-Sí, lo estás.
-¿Me llamas loca por tener esperanza? ¿Acaso no es la esperanza lo que nos mantiene cuerdos? ¿Lo que te empuja a seguir? ¿Lo que nos empuja a hacer todo? ¿Estoy más loca por tener esperanza o por posarla sobre ti? Yo creo que me volvería loca si no tuviese ni un ápice de esperanza sobre el que apoyarme. Eso creo yo, y, aunque nunca lo reconozcamos, en el fondo siempre conservamos una ínfima porción de esperanza en el fondo de nuestro corazón, pase lo que pase, es la base de lo que nos mueve a realizar cosas imposibles.
-Entonces no son imposibles.
-Sólo si no las intentamos.

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