sábado, 23 de agosto de 2014

Travesía de...






 
Bajaba con prisa los desgastados escalones de piedra. Me preguntaba si alguien recordaría quién los construyó, o cuándo, o la simple existencia de algo anterior a aquella escalera, ¿qué habría antes que esta galería sombría que escondía en su seno otro mundo? No tenía tiempo para pararme a contemplar, como hacía en otras ocasiones, la enredadera verde crecer, con sus brillantes cardiacas hojas que se tornaba en su complementario alcanzando un rojo escarlata. Continué avanzando por el limitado pasillo que la maleza me dejaba, pues aunque todos los lugareños conocían en lugar, jamás te encontrarías a nadie allí o la mera prueba de su paso por la travesía. Reconozco que al avanzar con la luz del sol filtrándos entre la vegetación, con no más ruido que un grillo cantar, el olor de alguna rosa silvestre y la única compañía de mi sombra, no pude sino pensar que aquel lugar es un pequeño universo oculto.

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